miércoles, 7 de marzo de 2018

Long Ago

En breve vuelvo a Buenos Aires después de unos cuantos años sin ir. Siempre que voy trato de tocar con mis amigos músicos, con quienes compartí tanto tiempo.

A Borges le llamaba la atención esa "devoción por el sistema métrico decimal" que suele determinar la mayor o menor importancia asignada a las celebraciones. Seguramente por ello, esta será una oportunidad muy especial ya que este año se cumplen 25 del dúo y 20 de la grabación del disco. ¿Qué dúo y qué disco? el dúo con Ernesto Jodos, un gran músico y querido amigo con quien empecé a tocar en dúo en 1993. Antes lo habíamos hecho de manera casual y en otros formatos. 1998 fue otro año importante, ya que grabamos "Long Ago", un disco con el que al principio no sabíamos muy bien qué hacer (las autoediciones eran algo muy poco frecuente y algo más caro que en la actualidad) pero que nos gustaba. El disco fue finalmente editado dos años más tarde por la desaparecida Revista Clásica y antes de eso fuimos invitados a participar en el festival organizado por el Consulado Argentino en Nueva York en octubre de 1998. Definitivamente había sido una buena idea hacerlo.

Parece ser que al disco (a la revista, el CD venía con ella) no le fue del todo bien en un primer momento. Ese número se vendió menos que los anteriores, seguramente porque no fue del agrado de cierto público abrir el ejemplar de ese mes y encontrarse con un disco de jazz. Nunca había ocurrido antes y es de algún modo comprensible. Para colmo de males, muchos de los ejemplares que habían quedado guardados en el sótano del edificio en el que funcionaba la revista, en Cabildo y Blanco Encalada, terminaron tapados por el agua durante una de las tantas inundaciones que asolaron la zona.

Así las cosas, lo que nos quedó fue la música. Y la sorpresa, más grata imposible, es que a lo largo de estos años mucha gente, músicos (algunos muy jóvenes por entonces, hoy ya asentados), aficionados al jazz, público en general, me manifestaron cuánto les había gustado ese disco. No existe mayor elogio que ese para un artista. Y no existe mayor alivio que saber que algo que parecía condenado al olvido (y los astros se habían confabulado para que eso sucediera, créanme) está ahí, en el recuerdo de más gente de la que uno cree.

Será un gusto volver a estar allí.



PUERTAS ADENTRO
(Liner notes que acompañan a la edición de “Long Ago”, editado por Revista Clásica. Por falta de espacio, el texto no está en el CD sino en el cuerpo de la revista)


(Foto: Uri Gordon)
"Long Ago" (“hace mucho tiempo”, en inglés) es una suerte de testimonio que refleja los cinco años que llevábamos reuniéndonos a tocar al momento de realizar esta grabación.

La inclusión de “Long Ago and Far Away”, un tema maravilloso que nos encanta a los dos, nos vino como anillo al dedo a la hora de resolver el dilema sobre cómo titular el álbum, algo que normalmente a los músicos nos resulta mucho más engorroso que tocar o componer.

Durante esos cinco años hicimos música básicamente por placer. En medio de interminables charlas en los que nos dedicábamos a compartir nuestros hallazgos, ya en nuestra condición de músicos, ya en la de simples oyentes, ambos pusimos a consideración del otro nuestros nuevos temas, los standards o composiciones de jazz que acabábamos de descubrir  o simplemente nos sumergíamos en el imprevisible mundo de la improvisación espontánea.

En rigor de verdad, esto último pesó más que todo. Tanto en nuestras reuniones informales como en nuestras presentaciones en vivo pasó muchas veces que una impetuosa introducción a cargo de cualquiera de los dos nos dejaba en medio de un tema cuya ejecución no habíamos alcanzado a pactar.

Ese espíritu proclive a la espontaneidad y esa larga historia desarrollada a puertas adentro, nos impulsó a realizar una grabación casera, pues de esta manera podíamos disponer de más tiempo y de un mejor piano a menor precio que cualquier estudio de grabación. De este modo, en tres sesiones condimentadas con comida mexicana de la mejor calidad y esclarecedores debates acerca de las glorias olvidadas del cine y la televisión argentina, grabamos una cantidad de música que hoy entregamos en este CD.

Agradecemos y celebramos la decisión de la gente de “Revista Clásica” de publicar este trabajo. Sólo nos resta desear a los lectores-oyentes que lo disfruten tanto como nosotros.

Sinceramente

Ernesto Jodos-Guillermo Bazzola

jueves, 3 de agosto de 2017

John Scofield interpreta "Quiet And Loud Jazz"

Me entero de esto gracias a Juan Pablo Carletti. Es de hace poquitos días.
A pesar de no ser un disco muy valorado, siempre me gustó "Quiet", algo así como una relectura que Scofield hizo del "Guitar Forms", aquél disco de Kenny Burrell con arreglos de Gil Evans. Incluso en el disco (no en este video), Scofield toca guitarra acústica, algo no habitual en él. 

La segunda mitad está supuestamente dedicada a reinterpretar música de "Loud Jazz" pero es engañoso. Dos temas son de ahí y otros dos de "Blue Matter", disco que escuché miles de veces, al igual que el anterior, "Still Warm", otra obra maestra.

Son dos tipos de música bastante diferentes pero en los dos casos, de primer nivel. Scofield toca y escribe como los dioses del Olimpo. Y además demuestra que eso de que la música eléctrica envejeció y nosequé y ñañañá no tiene fundamento. Se nota que no hubo mucho ensayo y hay pequeños deslices, pero una vez que agarran el asfalto salen de la atmósfera, se remontan a la estratósfera y en una hora y media están en Japón.

(publicado originalmente en Facebook el 31 de julio de 2017)

Chuck Loeb

Me entero del fallecimiento de Chuck Loeb. Confieso que no he sido un seguidor de su carrera en los últimos (muchos) años. Cada tanto veía algún clip suyo y siempre confirmaba el concepto que tenía de él: que más allá de que lo que hacía me gustara más o menos, se trataba de un músico de una calidad extraordinaria.

La última visita de Stan Getz a Argentina tuvo lugar en septiembre de 1980. Lo acompañaban cuatro músicos muy jóvenes: Chuck Loeb, Mitch Forman, Todd Coolman y Mike Hyman. Para mi, que tenía todavía 17 años, fue toda una revelación ver a ese grupo. Conocía y admiraba a Stan Getz por muchas de sus grabaciones clásicas, pero esto era otra cosa. Era algo así como Getz tocando algo más cercano (armónica y tímbricamente) a lo que por aquellos días publicaba ECM Records. A medida que el concierto avanzaba me iba enterando de que Chuck Loeb no sólo tocaba fantásticamente bien sino que era el compositor de la mayoría de los temas.
Ese grupo, como tal, jamás grabó. Sé que hay alguna grabación de ese concierto pero nunca la escuché. Nunca volví a escuchar esa música pero pese a todo dejó en mi una impresión imborrable. 
Encontré, sí, esto otro, algo del verano boreal de 1980. La misma banda pero con Brian Bromberg en lugar de Coolman.
Valió la pena, al menos para mi, para recordar ese momento mágico y despedir a este gran músico.

(publicado originalmente en Facebook el 1 de agosto de 2017)



Los 86 de Kenny Burrell

El 31 de julio cumplió 86 años Kenny Burrell. A veces me da por pensar en él como "el" guitarrista de jazz. Suena un poco caprichoso, lo sé, pero su manera de tocar me parece tan natural que me da la impresión de que si hubiera una sola forma de tocar la guitarra en jazz, sería esta.
¿Cómo hacer comping? ¿cómo manejar los matices? ¿cómo tocar con swing? ¿cómo sonar bluesy? Kenny Burrell tiene la respuesta.
Este álbum es especial. Es de 1959 y en aquella época no había demasiados tríos de guitarra, contrabajo y batería. Algunas cosas de Chico Hamilton con Howard Roberts o Jim Hall, "The Poll Winners", algo de Johnny Smith y no mucho más. En esto también Kenny fija el standard de lo que será.
Por muchos años más.

(publicado originalmente en Facebook el 1 de agosto de 2017)


domingo, 16 de abril de 2017

Allan


Tuve la suerte de verlo un par de veces. Una en Buenos Aires a mediados de los '90s y otra en Madrid hace poco menos de cinco años. Pero es un viejo conocido desde hace casi 40 años a través de discos como este "Enigmatic Ocean" de Jean-Luc Ponty, que fue el primero en el que lo escuché. Si Holdsworth es "especial" hoy día, imagínense hace 40 años. 
Mi periplo por el "universo Holdsworth" siguió por algunos discos que estaban disponibles en aquellos años en Argentina como "Feels Good to Me" de Bill Bruford, "Bundles" de Soft Machine (fue gracias a Héctor Dengis, que escribía en "Rock Superstar") y los importados "Expresso" (originalmente "Gazeuse", carísimo era) y "Expresso II") de Pierre Moerlen's Gong. Fue recién más adelante, en los '80s, que pude conocer su música. Un concierto en Japón que vi en casa de César Silva, mi amigo y profesor de guitarra. Entonces no era fácil (y menos en Argentina) acceder a videos musicales. No sé cómo apareció esto pero fue una revelación. Nos asombraba escucharlo y lo veíamos y seguíamos perplejos ante la complejidad y originalidad de su música, diferente de cualquier otra cosa que hubiésemos conocido antes.


Holdsworth siempre fue distinto a todo. Leo una cita de John McLaughlin que dice "I recall a concert of Allan in London some years ago, and after the performance I went to see him backstage only to tell him that if I knew what he was doing, I'd steal it!", algo así como "vi a Allan en Londres y fui a verlo a la trastienda sólo para decirle que si supiera qué es lo que hace se lo robaría". Ese nivel era. 

Decía que lo vi dos veces: cuando estuvo en Buenos Aires, mediados de los '90s, bajé con Diego Fischerman a los camarines de la sala IFT de Once para saludarlo y me saludó amablemente pero apesadumbrado. Al tiempo que me daba la mano me pedía disculpas por lo mal que habían tocado. Juro que no me di cuenta. Es más, hay un video de ese concierto y no está nada mal. 

La segunda fue en Madrid en 2012. Apabullante. También me acerqué a saludarlo y me comentó que estaba contento con esa banda (trío con Anthony Crawford y Virgil Donati). Quienes lo conocieron bien saben que lo usual no era esto sino lo otro, su insatisfacción y autocrítica extrema.

Hace poco estuve escuchando su tema "White Line". Usa al principio un hermoso acorde, jónico a más no poder, sólo tres notas (o cuatro si contamos la duplicación del bajo), Ab-Ab-C-Db. Pienso en Borges, que dijo "creo que uno sólo puede enseñar el amor de algo. Yo he enseñado, no literatura inglesa, sino el amor a esa literatura. O mejor dicho, ya que la literatura es virtualmente infinita, el amor a ciertos libros, a ciertas páginas, quizá de ciertos versos."

Será recordado en cada odd meter, en cada voicing con segundas de esos en los que hay que transformar la mano en una tarántula, en cada línea que sale de la atmósfera y se remonta a la estratósfera.

Siempre.